
En una muestra de que el ingenio popular y la carrilla no perdonan ni a la máxima autoridad, asistentes y organizadores de la vida nocturna en la Feria Nacional Potosina (FENAPO) convirtieron al gobernador Ricardo Gallardo en la burla del momento tras colgar en un antro la célebre y polémica fotografía donde aparece sosteniendo un arma de fuego. Mientras el mandatario estatal presume con bombo y platillo el éxito de la máxima fiesta de los potosinos, en los centros nocturnos del recinto ferial optaron por tunear el ambiente con su peculiar imagen armada, demostrando que ni en su propia feria le guardan respeto al inquilino de Palacio de Gobierno y que su paso por las instalaciones terminó por inspirar más de una carcajada y rechifla entre los fiesteros.
