
El alcalde de Soledad de Graciano Sánchez, Juan Manuel Navarro, arremetió públicamente contra el organismo operador Interapas al señalar un supuesto abandono y la persistente falta de agua que afecta al municipio. Sin embargo, este discurso de culpas olvida su propia responsabilidad y promesas incumplidas, pues desde el pasado mes de mayo el edil aseguró que su administración se deslindaría por completo del organismo, un retiro que a la fecha, en pleno mes de octubre, sigue sin concretarse debido a la falta de planeación y ejecución de su gobierno.Lejos de asumir las consecuencias de sus actos, el munícipe parece olvidar que la crisis actual y la parálisis operativa en las oficinas locales fueron provocadas por su propia orden de expulsar a los trabajadores del organismo a través de la policía municipal, bajo la falsa ilusión de que el ayuntamiento podría resolver el problema por sí solo. Hoy, al intentar desviar la atención de su evidente fracaso político y administrativo con discursos electoreros, Navarro demuestra una total incongruencia, utilizando la necesidad hídrica de los soledenses como cortina de humo para tapar un problema que él mismo generó y que sigue sin poder resolver.
