
Cuestionado sobre la denuncia que planea interponer la senadora Ruth González Silva en contra de su homóloga Lilly Téllez —luego de que esta última la confrontara en el Senado y mostrara un meme alusivo al mandatario potosino, situación que la legisladora consideró ofensiva—, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona optó por deslindarse públicamente y asegurar que no intervendrá en el asunto. Con el pretexto de que se trata de un conflicto exclusivo del ámbito legislativo federal y que su única responsabilidad está en San Luis Potosí, el mandatario evade manifestar un posicionamiento claro ante un diferendo que involucra de manera directa a su círculo político y familiar más cercano.Esta actitud de supuesta neutralidad refleja una cómoda tibieza política cuando los reflectores incómodos apuntan a su propia imagen. Mientras el gobernador prefiere minimizar el escándalo para evitar mayores roces a nivel nacional, su administración sigue arrastrando confrontaciones estériles y pleitos de partido que nada aportan a las verdaderas necesidades de los potosinos, evidenciando que cuando los reflectores queman, el discurso de fuerza prefiere hacerse a un lado.
