
El diputado de Morena, Carlos Arreola, desestimó los señalamientos de la agrupación política “Somos” al calificarlos de irrelevantes y burlarse abiertamente de que se quedaron sin prerrogativas estatales. En lugar de ofrecer un debate institucional sobre la legalidad del financiamiento público o los criterios del Ceepac, el legislador centró su discurso en desacreditar a la organización, acusando a sus integrantes de ser expanistas y exfuncionarios electorales que buscan vivir del erario. Con un tono despectivo, Arreola celebró el fallo promovido por su partido para dejarlos sin presupuesto, reduciendo la discusión democrática a un simple festejo por la asfixia económica de las voces críticas en el estado.Lejos de mantener una postura legislativa imparcial o de altura, el diputado recurrió a descalificaciones personales al involucrar al exalcalde Xavier Nava para polarizar a la ciudadanía a través de redes sociales. Al apelar al morbo y a la confrontación en lugar de sustentar con rigor la representatividad democrática, Arreola evidencia una estrategia oficialista orientada a clausurar el espacio a nuevas opciones políticas mediante el ahogamiento financiero y el descrédito público. Con esta actitud, la representación Morenista en el Congreso prioriza la confrontación partidista y la eliminación de competidores por encima del fortalecimiento institucional y el pluralismo en San Luis Potosí.
