
Por: Abelardo Medellín
Esta semana el gobernador Ricardo Gallardo Cardona hizo algo que no le habíamos visto hacer desde que asumió el cargo: dejar su batalla con el pasado y comenzar a preocuparse por el futuro.
La agenda del gobernador los últimos días tuvo dos puntos trascendentales: el día de la bandera y rechazar enérgicamente el proyecto “Acueducto Monterrey VI” que buscan reactivar en el estado vecino del norte.
Este proyecto pretende construir una red hidráulica que abastezca de agua a la zona metropolitana de la capital de Nuevo León; el detalle está, en que lo que busca es extraer agua de los ríos Tampaón y Moctezuma, en el estado de San Luis Potosí, al en lo que exponía la última versión de este proyecto.
El acueducto “Monterrey VI” no es nuevo; desde 2014 se había planteado esta idea desde el gobierno del Estado de Nuevo León, pero tras un generalizado rechazo de parte de los pobladores del sur del estado vecino, el ex gobernador de esa entidad, Jaime Rodríguez Calderón, decidió “enterrar el proyecto” y optar por encontrar una solución en lo local, y sin intervenir otros estados.
Desde que “El bronco” tomó esta decisión en 2016, ya han pasado 6 años. Entonces, el gobernador tenía claro que en 10 años la capital de Nuevo León tendría un grave problema de abastecimiento de agua; aún faltan 4 años para que se acabe esa década perentoria y dos cosas se han acabado en aquel estado: el sexenio Rodríguez Calderón y el agua.
Autoridades neoleonesas han salido a los medios la última semana para informar a la población que su agua se ha terminado; por ejemplo, Juan Ignacio Barragán, director de Agua y Drenaje de Monterrey, afirmó en rueda de prensa el pasado jueves: “vamos a tener un periodo, mientras se incorporan los pozos (…) dos, tres semanas, en los que vamos a estar en una situación crítica en la que no vamos a poder abastecer el agua”.
Y justo en esta rueda de prensa, el director Barragán aprovechó para enviar un mensaje al gobernador potosino Ricardo Gallardo:
“El agua es propiedad de la nación, así como Nuevo León cede parte del agua de los ríos que llueven de Nuevo León al estado de Tamaulipas […] así también los otros estados tienen la obligación de ceder el agua que ha sido concesionada o asignada por la CONAGUA”.
Y esto es cierto, el artículo 27 constitucional reconoce que:
“La propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los límites del territorio nacional, corresponde originariamente a la Nación”.
Ordenamiento que está altamente regulado en la LEY DE AGUAS NACIONALES que promulgo Carlos Salinas de Gortari en 1992.
Sin embargo, que este argumento esté en papel no iba a evitar que la idea de extraer agua de la huasteca potosina asustara a más de uno; y ese más de uno, resulta ser el mismísimo gobernador potosino, quien luego de las declaraciones hechas por autoridades regias opinó:
“El agua puede ser de la nación, pero hoy no podemos permitir ecocidios y si yo en mi gobierno permito un ecocidio y dejo a las cascadas sin agua, pues imagínense cómo me iría a mí y a todos los potosinos”.
El gobernador no solo expresó su rechazo al proyecto, sino que, dejando de lado herencias malditas y animadversiones políticas, hizo un llamado para que los potosinos se unieran en un mismo frente por la defensa del agua en el sur del estado.
Este caso, hasta el momento, no parece dar motivos para aplaudir al gobernador o para condenar y mandar colgar a los vecinos del norte, no. Lamentablemente, no revela al potosino heroico o necio, ni tampoco al regio intruso o pasivo: lo que nos deja ver el miedo de dos poblaciones que ya ven de cerca la catástrofe que será los escases de agua.
México tiene el lugar 24 a nivel mundial entre una lista de 164 países con problemas de “estrés hídrico”, esto de acuerdo con el World Resources Institute (WRI); esto no es todo, de acuerdo con la CONAGUA, en 10 años, 31 de 32 estados sufrirán problemas de escases de agua y los primeros efectos parecieran ya hacerse patentes.
Es cierto que San Luis Potosí no tiene un problema tan severo como el de la zona metropolitana de Nuevo León, donde la cuestión es el traslado de agua de sur a norte, pero tenemos nuestros propios problemas que enfrascan a la población en una situación similar de inacceso al agua.
El problema de infraestructura de la red hidráulica de la capital potosina ha sido tan persistente e insoluble, que tan solo esta semana el gobierno de la capital tuvo que abastecer a 44 colonias con 7 millones 198 mil litros de agua en camiones cisterna.
En esta historia (que podría ser el primer conflicto nacional entre estados por problemas de estrés hídrico) cada quien cuenta como le va en la feria.
El gobierno de Nuevo León ve en sus pozos la escases que pronto podría convertirse en una emergencia de talla nacional. Por su parte, el gobierno de San Luis Potosí ve en los vecinos, el futuro que le espera: un futuro sin agua.
Aquí no hay regios ni chiriwillos, en la reciente confrontación y pelea por el vital líquido, hay gente que mira con terror el seco futuro que les espera, algunos con menos tiempo que otros.
No sé si la empatía por nuestros connacionales alcanzará para olvidar el miedo local, pero cierto es que la decisión que tomen las autoridades será una buena vara para medir nuestra solidaridad.
