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San Luis Potosí
26 mayo, 2024
Dados y Barajas

LA SERVIL CLASE EMPRESARIAL

Dados y barajas
Por: Carlos Tebaida 

La clase empresarial potosina, siempre tan cercana a la clase política del estado, se encuentra tan cerca del poder hoy en día, que han adquirido malas mañas, intenciones obscuras y un servilismo nada sorpresivo.

Esta semana la celebración de la asamblea ordinaria para la elección de la nueva presidenta o presidente de la Cámara Nacional de Comercio Servicios y Turismo (Canaco-ServyTur) de San Luis Potosí, sufrió un descalabro tras las acusaciones de la aspirante Juliete Abud Sarquis, quien afirmó que la negativa de la comisión electoral interna a su registro, evidenciaba que el proceso de elección del nuevo presidente estaba amañado. 

El jueves 9 de febrero (fecha en que se supone se celebraría la elección de la nueva presidencia de la CANACO) las oficinas fueron tomadas, las paredes de la cámara lucieron pancartas que acusaban de inequidad de género y la aspirante inconforme ofreció una entrevista donde reveló, no solo el vicio del proceso, sino el vicio mismo con el que se ha dirigido la CANACO misma. 

Horas después de la toma de las oficinas, ese mismo jueves, el representante de la comisión electoral de la CANACO ofreció una rueda de prensa acompañado por el actual presidente, Juan Servando Branca Gutiérrez, en la cual explicaron que el negarle el registro a Abud Sarquis se debió meramente a un tema burocrático y tramitológico, pero no a un tema de inequidad de género. 

Puede que tanto Branca como su comisión electoral dijeran la verdad; quizá no era violencia de género, aunque en su pasado la CANACO ya carga con varios fantasmas que reafirman el enorme club de Toby que son las agrupaciones empresariales potosinas. 

Aun si les diéramos el beneficio de la duda a sus, ya de por sí dudosas, prácticas, queda claro que la excusa de un problema con el papeleo, ni hace sentido, ni atiende a la verdadera intención de quienes hoy dirigen la cámara. 

La verdadera razón parece muy clara: mientras la CANACO coexista en paz con el gobierno, mejor para todos. O al menos mejor para el gobierno. Por lo anterior, no conviene que llegue alguien nuevo que no atienda esta instrucción.

Quienes han visto más administraciones pasar, argumentarán que hubo un tiempo en que la clase política y los servidores públicos eran la servidumbre de la clase empresarial. Habrá quienes, confundidos por leyendas de bar y cuentos de oficina, afirmarán que el gobierno muchas veces ha mantenido cierto margen de control sobre los empresarios; hoy, ninguna de esas opiniones alcanza a explicar la forma en que la administración estatal, encabezada por Ricardo Gallardo Cardona, parece tener del cuello a la mayoría de los integrantes de la inversión privada. 

Tras la elección del 2021, una reflexión obvia y clara, era que el gobierno no tendría una oposición política fuerte; con el impulso de las gubernaturas que Morena ganó en otros estados, era poco probable que fuerzas políticas como el PRI o el PAN lograrán rivalizar con el nuevo partido en el poder del estado (hasta ahora no lo han hecho). Sin embargo, no quedaba claro cuál sería la relación del nuevo gobernador con los empresarios, una clase política a la que claramente le tenía animadversión y en la que, claramente, él no era bien visto.

El primer año de gobierno sirvió justo para descubrir que la relación entre gobierno y empresarios era la misma que la de un carpintero y un martillo.

Más que supra subordinación, esta relación “respetuosa”, parece cada vez más utilitaria a favor del gobierno. 

Desde que Juan Servando Branca fue nombrado como nuevo presidente del CANACO en San Luis Potosí, el gobierno se ha aprovechado del ánimo sumiso de la directiva de este gremio y ha explotado a los representantes del empresariado para hacer propaganda de las acciones del estado. 

Se hace una obra en zona industrial y al día siguiente se publica un boletín de gobierno donde en el que Servando Branca agradece, reconoce y aplaude. Se inaugura una calle con el supuesto beneplácito del Consejo Consultivo Potosí (el enorme florero caro) y se invitan a todos los empresarios para que cada uno, ordenados y en fila, pasen a tirar la flor y besar la mano. 

Branca y los supuestos representantes del sector privado de San Luis Potosí, han sido empujados a ser los voceros y propagandistas de la administración de Gallardo Cardona. 

Esta situación le ha pasado factura a la misma CANACO; para nadie dentro de la Cámara es novedad que, desde hace unos meses, se han registrado despidos estratégicos de integrantes de la CANACO; mismos que, de acuerdo con algunas voces, eran estorbosos para los fines, no de la cámara, sino del gobierno estatal. 

Hace unos meses hubo un conato de golpe-de-estado-interno en la cámara y desde entonces, la presidencia ha despedido a las cabezas independientes en favor de proteger el ánimo servil que este organismo ya tiene con la administración de Gallardo Cardona. 

¿En qué se ha convertido entonces la CANACO?, desde este punto, se podría argumentar que se ha convertido en un promotor honorífico del gobierno y sus acciones; en ese tenor, la negativa a cambiar drásticamente de mando la presidencia, es un movimiento para preservar el orden que exige el Estado. 

Sin embargo, va más allá de ser promotor; sería imposible ignorar que el gobierno tiene más intenciones que las propagandísticas con el gremio empresarial, ¿o es acaso que vamos a ignorar movimientos como el de aquella vez en que la dirección de comunicación del gobierno del estado, le exprimió una declaración a Juan Servando Branca Gutiérrezy la utilizó para mandar una extorsión al Grupo Aeroportuario Centro Norte (OMA)?

Si no lo recuerdan, aquí les refrescamos la memoria:

https://slp.gob.mx/sitionuevo/Paginas/Noticias/2022/JULIO/210722/Alianza-empresarial-exhorta-a-OMA-a-sumarse-a-din%C3%A1mica-de-Gobierno-del-Estado-.aspx

Lentamente cada aspecto de la vida pública del estado se rinde ante la insistencia coercitiva del gobernador por tener a todos rendidos. Con los empresarios hincados y dispuestos a quebrar la CANACO con tal de seguir siendo útiles, parece que, en nuestros tiempos, ni el dinero asegura la autonomía y la independencia del poder político de la gallardía, ¿qué nos espera al resto de nosotros, a los organismos de derechos humanos, organizaciones de la sociedad civil, sindicatos, organizaciones no gubernamentales?, ¿qué nos espera, si aquellos de clase “pudiente” ya no pueden ni decidir por ellos mismos? 

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