
La Secretaría del Bienestar en San Luis Potosí, bajo la dirección de Guillermo Morales, ha pasado de la negligencia a la complicidad abierta en el desfalco de 600 mil pesos que dejó en la ruina a la primaria José Ciriaco Cruz, en Villa de Pozos. Mientras la tesorera del comité se esfumó con el dinero del programa “La Escuela es Nuestra” para gastos personales —dejando la cuenta con apenas 50 pesos—, la institución operó para encubrir la corrupción interna.
El caso se agrava con la intervención del Servidor de la Nación, Misael Antonio Zermeño, quien intentó imponer a una constructora específica para la obra de los baños; ante la negativa de los padres, se descubrió que la empresa estaba directamente asociada a la propia Secretaría del Bienestar, revelando un descarado conflicto de intereses.
Tras una reunión sostenida con los padres de familia afectados, nuestro equipo pudo constatar el hartazgo y la impotencia de una comunidad escolar que ha sido ignorada sistemáticamente.

A pesar de que existe la carpeta de investigación penal [FED/SLP/SLP/0001552/2025] y pruebas contundentes del robo desde junio del año pasado, Guillermo Morales ha mantenido una postura permisible que raya en lo criminal. Nuestro equipo buscó una explicación sobre el tema y el actuar del servidor de la nación, pero el silencio del delegado fue total.
Este mutismo no es más que un intento de encubrir el destino final de esos recursos desviados, de los cuales alguien en la estructura federal se está beneficiando. En lugar de hacer justicia, la Secretaría optó por la represalia: expulsó injustificadamente a la escuela del programa, dejando claro que para Morales es más importante proteger su red de negocios que el bienestar de los niños en Villa de Pozos.

