
El nombramiento de la diputada Roxanna Hernández al frente de la Secretaría de las Mujeres (SEMUJERES) ha generado fuertes cuestionamientos, especialmente luego de que el propio secretario general de gobierno, José Guadalupe Torres, se desmarcara públicamente de los polémicos comentarios que ella realizó sobre el penal de Tancanhuitz, donde afirmó que las internas eran muy felices. Ante esta postura oficial, resulta una profunda contradicción que la administración estatal le otorgue un cargo de alta responsabilidad enfocado precisamente en la seguridad y el bienestar de las mujeres a una funcionaria cuyos antecedentes evidencian una preocupante falta de sensibilidad.Esta decisión confirma la persistencia de una vieja práctica gubernamental en la que los puestos clave se entregan por designación directa y a modo de favores políticos, ignorando por completo el perfil y la idoneidad que exigen instituciones de esta magnitud. Con este nombramiento, el gobierno estatal demuestra que las declaraciones de distancia institucional quedan en mera simulación, mientras continúa privilegiando la lealtad de grupo por encima de los derechos y la protección real de las mujeres potosinas.
