
En un sorpresivo cambio exprés dentro de la estructura gubernamental, se concretó la salida de Isabel Leticia Vargas Tinajero de la titularidad de la Secretaría de Desarrollo Urbano, Vivienda y Obras Públicas (Seduvop), un encargo que sostuvo desde el arranque de la administración y que deja tras de sí una caótica estela de señalamientos por desaseo administrativo, adjudicaciones a modo y severas observaciones sobre el manejo de los recursos públicos. Ante la abrupta salida que busca sacudirse el desgaste político de la dependencia, el secretario General de Gobierno, J. Guadalupe Torres Sánchez, le tomó protesta de manera inmediata a Jorge Grimaldo Limón como nuevo responsable del área, heredando una secretaría severamente cuestionada por la opacidad en las licitaciones y el descontento social generado por obras inconclusas o ejecutadas con deficiencias.La abrupta salida de Vargas Tinajero evidencia el fracaso institucional de una gestión caracterizada por la cerrazón oficial para transparentar el destino de los millonarios presupuestos asignados a la infraestructura potosina. Con la llegada exprés de Grimaldo Limón, la administración estatal enfrenta el reto urgente de romper con las prácticas de opacidad y responder ante los múltiples cuestionamientos de corrupción acumulados a lo largo del sexenio, pues un relevo de última hora no borra el evidente rezago y la simulación que marcaron el paso de la exfuncionaria por la dependencia.
