
La noche del 21 de agosto, alrededor de las 22:10 horas, un elemento activo de la Guardia Civil del Estado (GCE), que conducía en ropa civil y en aparente estado de ebriedad, protagonizó un aparatoso accidente al estrellar su vehículo de color gris contra el muro de contención que divide los carriles centrales de la lateral sobre la avenida Salvador Nava Martínez, a la altura de la avenida Observatorio, un hecho que pone en entredicho la conducta de los elementos en su tiempo libre.Tras el fuerte impacto y a pesar de presentar únicamente golpes menores y aliento alcohólico, el sujeto fue interceptado, descubriéndose que circulaba armado con un importante arsenal: una pistola calibre 9 mm, un fusil largo calibre 7.62, cinco cargadores, 99 cartuchos útiles calibre 7.62 y 33 cartuchos calibre 9 mm, además de dos credenciales oficiales que confirmaban su adscripción a la corporación de seguridad.Este tipo de incidentes vuelve a poner sobre la mesa la exigencia ciudadana de una revisión estricta en los protocolos de control de confianza, supervisión de armamento y evaluación del desempeño dentro de la Guardia Civil del Estado, recordando la urgencia de que las instituciones garanticen que sus elementos actúen siempre bajo la legalidad y la responsabilidad que su cargo demanda.
