
El arranque de la gestión de la exdiputada Roxanna Hernández al frente de la Secretaría de las Mujeres ha provocado severos cuestionamientos en el ámbito político y social, tras quedar en evidencia su desconocimiento sobre las dos principales necesidades que enfrenta el organismo y, por consecuencia, las problemáticas más apremiantes del sector femenino en San Luis Potosí. Este tropiezo inicial refleja una preocupante falta de preparación y sensibilidad para encabezar una dependencia clave, evidenciando que los nombramientos a menudo responden a cuotas políticas y no a perfiles con la experiencia y el diagnóstico real que exige la situación actual de las mujeres en el estado.El hecho de que la responsable del área no tenga claras las prioridades institucionales pone en entredicho su capacidad para articular una estrategia eficaz y políticas públicas que verdaderamente marquen la diferencia frente a la violencia y el rezago social. Mientras la funcionaria no logre definir una ruta de trabajo basada en las necesidades reales de la población, la secretaría correrá el riesgo de convertirse en una oficina de trámite inoperante, dejando a las potosinas desamparadas ante la falta de rumbo institucional y de respuestas concretas por parte de quien debería ser su principal defensora.
