
Trabajadores al servicio del Estado denunciaron un esquema de coacción digital en el que burócratas están siendo obligados a pasar lista y reaccionar de manera obligatoria con “likes” y comentarios en publicaciones de redes sociales, operando una campaña estructurada para respaldar la imagen de Laura Zamarripa. Esta situación deja al descubierto el uso faccioso de la estructura gubernamental y la intimidación laboral para manipular la conversación pública, condicionando a los empleados públicos a convertirse en operadores digitales a favor de intereses políticos específicos.
