
Mientras el municipio de Cerritos se hunde en conflictos y protestas constantes —tanto en su demarcación como en las puertas del propio Congreso estatal— derivadas de la situación de la diputada Leti, el coordinador parlamentario Héctor Serrano se refugió en la soberbia y el cinismo para negar una crisis de gobernabilidad. Con total indiferencia ante el hartazgo ciudadano y los reclamos de los habitantes inconformes, el legislador intentó minimizar el problema escudándose en la versión oficial de la Secretaría General de Gobierno, asegurando cínicamente que en San Luis Potosí “todo va bien” y que el estado goza de una supuesta gobernabilidad completa que raya en la fantasía.
Asimismo, ante la evidente tensión social y el clamor de justicia de las comunidades, Serrano demostró una absoluta apatía institucional al condicionar el diálogo a una “solicitud formal” que, según él, no existe, lavándose las manos frente a la ingobernabilidad que se respira en la región. Lejos de asumir un rol activo de mediación o autocrítica ante el descontento que inunda las calles, el diputado prefirió evadir los cuestionamientos sobre las advertencias legales de la abogada Natalia Castillo y desviar la atención hacia los tiempos burocráticos del próximo informe, confirmando que los problemas reales de los potosinos le importan muy poco.
