
El alcalde de la capital potosina, Enrique Galindo Ceballos, dio un paso decisivo en la confrontación política local al confirmar abiertamente la existencia y el crecimiento de un movimiento anti-gallardista en el estado, asumiéndose públicamente como integrante activo de este bloque crítico. Galindo expuso que el gallardismo ha consolidado su naturaleza de grupo de poder —evidenciada en sus propios actos de proselitismo de largo aliento—, lo que ha generado una respuesta natural de contrapeso por parte de diversos actores políticos y sectores sociales que rechazan la hegemonía del proyecto oficialista rumbo a los próximos procesos electorales.Ante la posibilidad de sufrir persecución o embates desde el aparato gubernamental tras esta postura, el edil capitalino desestimó el temor a represalias al encuadrar su posicionamiento dentro del ejercicio democrático y la contienda de ideas. Al enfatizar que la política no debe trasladarse al terreno personal, Galindo expuso las costuras de la polarización impulsada desde el Ejecutivo estatal, marcando una raya firme contra los abusos de poder y consolidando el contrapeso institucional que busca frenar la hegemonía del régimen en San Luis Potosí.
