Estatal

¿TEMIDO O AMADO?

Por: Carlos Tebaida

Ser temido o amado como servidor público, son posibilidades que, a primera vista, parecieran ser contradictorias entre sí, pero que actualmente muestran estar perfectamente balanceadas sobre la figura de quien dirige el gobierno estatal de San Luis Potosí. 

Del diario, vemos al gobernador Ricardo Gallardo Cardona en eventos donde, por alguna razón, establece lazos con autoridades de orden internacional: reuniones con embajadores, cónsules y representantes de países europeos, se han convertido en un recurrente evento facilón que engorda el discurso de la grandilocuencia del gobernador. Sin embargo, su intrascendencia o excesiva ceremoniosidad no quitan que le sume puntos ante los ojos de quienes lo ven como una promesa de desarrollo.

También es remarcable la imagen altamente popular de un gobernador cercano a la gente y entregado a ella. Asiste a eventos, camina calles, supervisa obras, hace transmisiones en vivo, regala balones, regala boletos, regala fotografías con sus fans, patrocina frivolidades, tira la casa por la ventana cuando se trata de espectáculos… poco le falta para besar bebés en plaza pública y apadrinarlos de forma masiva. 

En ese tenor, muchos podrían argumentar que el gobernador es una figura amada por los ciudadanos del estado e incluso admirada; pero en el amor del pueblo, como el ejercicio de poder, no importa tanto quién te quiere, sino quiénes no te quieren. 

Porque sí, el gobernador es querido por un amplio sector de la población, pero, si bien nadie la tiene animadversión confesa, es claro que hay quienes le temen. 

La oposición (el PAN y su raquítica estructura) desde que inició este sexenio, no salen de su cantaleta de ser “una oposición responsable” y respetuosa que va a colaborar; ¿no habrán querido decir aflojar? Los organismos autónomos le rinden cuentas primero al gobierno y luego a la ciudadanía; por un lado, están los que fueron ahorcados en su presupuesto a cambio de sumisión (CEEPAC), quienes nunca funcionaron bien y ahora menos (CEGAIP) y quienes no tienen una cabeza capaz como para ver el desastre que se aproxima (CEDH). Y también están los cientos de voces silenciosas que el gobernador no escucha, pero que no se han cansado de decir “yo le tengo miedo” cuando se refieren a Ricardo Gallardo. 

Entonces, el jefe del ejecutivo estatal es amado (como benefactor), pero ¿por qué es temido? 

Una explicación posible, es que hay quienes le temen al gobernador por su infumable e insistente actitud de confrontación y saña. 

Si un juez federal libera a criminales por alguna inconsistencia, el problema no pueden ser las autoridades estatales, tiene que ser el juez y en consecuencia se revela su nombre y se procede a iniciar un proceso penal contra dicho juzgador. Si un grupo de la sociedad civil, antes rivales políticos, emprenden un ejercicio de opinión para criticar una acción (por cierto, cuestionable del gobierno) de gobierno, los desconoce, critica y demerita. Si una institución financiera realiza el cobro de una deuda que sostenía el estado, pero el estado afirmó que no pagaría deudas del pasado, solventar esos pasivos ya no se vuelve un ejercicio de responsabilidad financiera, sino una frente, y en consecuencia, el estado se enemista con la institución financiera y la tacha de mañosa. 

Todos los anteriores, ejemplos recientes y reales de la mecha corta con que carga el gobernador potosino. 

La actual, es una administración de intolerancia alta y disidencia prohibida. Ante el más mínimo conato de conflicto, el gobernador marca como enemigo público a quien reciba su odio y en consecuencia lo vuelve un enemigo del estado. 

Y en esa enemistad, el desafortunado que resulte tiznado o recibe acusaciones penales en su contra o carga consigo el estigma público de no ser aprobado por Gallardo Cardona; para un ejemplo de los tiznados, pregúntenle a Marcelo de los Santos Fraga cómo le fue en el primer informe de actividades de gobierno de este sexenio, cuando fue como invitado y lo recibieron como apestado. 

Esas han sido las reglas del juego: o eres del equipo de quienes aman y son amados, o eres de quienes temen… con justa razón. 

En su libro “El Principe”, el italiano Nicolás Maquiaveloescribió sobre estas dos posibilidades, el amor o el temor,dentro de su capítulo XVII, donde escribió: 

“De aquí surge una controversia: si es mejor ser amado que temido o viceversa. Se contesta que correspondería ser lo uno y lo otro, pero como resulta difícil combinar ambas cosas, es mucho más seguro ser temido que amado”. 

El Maquiavelo, no necesito conocer el actuar arbitrario y rencoroso de quienes nos gobiernan, para llegar a tan acertada conclusión. Y en esa lógica, valdría agregar lo siguiente: quien se sabe amado y temido, pero no se empeña en mostrar su nobleza a quienes le temen, o le gusta ser temido o nunca debió ser amado.

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