
El intento del gobierno estatal por llenar a toda costa el informe de la presidenta Claudia Sheinbaum terminó por fracturar la logística en las entradas del recinto, generando un auténtico caos en el ingreso a la Arena Potosí. La saturación masiva provocada por la llegada de miles de acarreados a los que se les dio preferencia sobrepasó por completo a los elementos de seguridad, desatando empujones, largas filas y momentos de alta tensión entre los asistentes genuinos que intentaban pasar, evidenciando que la estrategia oficial de control y simulación se les salió de las manos en las propias puertas del evento.
