
En medio de una severa crisis por la escasez de agua que estrangula a Soledad de Graciano Sánchez, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona recurre nuevamente a la demagogia para exigir un deslindamiento de Interapas que la propia administración de Soledad debió garantizar y concretar desde el pasado mes de mayo. Lejos de asumir su responsabilidad institucional frente al sufrimiento de las familias soledenses, el mandatario estatal prefiere montar una farsa discursiva y culpar a terceros de un problema que sigue sin resolver, evidenciando el cinismo de una gestión que utiliza el dolor ciudadano como botín político.La simulación gubernamental es indignante: mientras Gallardo exige rupturas administrativas que lleva meses prometiendo sin cumplir —dejando a Soledad atrapada y sin opciones reales—, su gobierno se lava las manos ante la falta de infraestructura y planeación hídrica. Culpar sistemáticamente al organismo operador no es más que una cortina de humo para encubrir la incompetencia estatal, dejando al descubierto que al gobernador le importa más el golpeteo político que garantizar el derecho elemental al agua para los habitantes del municipio.
