
En su primera intervención como nuevo presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, el legislador Fernando Gámez Macías optó por la descalificación en lugar de la altura institucional al politizar los dos votos en contra que recibió durante su elección, atribuyéndolos a supuestas órdenes externas del alcalde capitalino Enrique Galindo. Resulta lamentable que el arranque de su gestión al frente del Poder Legislativo inicie con señalamientos infundados y teorías de consigna, evidenciando una marcada intolerancia a la disidencia y buscando desviar la atención de sus propios acuerdos de cúpula mediante la confrontación política gratuita.
