
A menos de medio año de haber sido intervenida, la lateral de la carretera 57 a la altura de la agencia Renault vuelve a lucir destruida debido a la reaparición de baches que hoy son aún más grandes, reflejando la evidente incapacidad y la pésima calidad de las obras con las que el Gobierno del Estado presume supuestos avances. Lejos de garantizar una infraestructura vial digna y segura, la indolencia de la administración estatal condena a las y los automovilistas a lidiar con auténticos cráteres que dañan sus vehículos y los obligan a realizar maniobras peligrosas para esquivarlos, evidenciando que los recursos públicos terminan en trabajos mediocres que se desgastan casi de inmediato ante la nula supervisión oficial.
