
Dos días después de la emboscada y trágica muerte de elementos de la Guardia Civil Estatal (GCE) en la comunidad Cerritos de la Cruz, en La Pila, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona minimizó los hechos al catalogarlos como un simple “desencuentro” y justificó la falta de control asegurando que los agresores no eran originarios del estado. Pese a la gravedad del atentado perpetrado con un supuesto coche bomba que cobró la vida de los policías, el mandatario estatal evitó profundizar en el tema y centró su discurso en presumir que ya existen cuatro órdenes de aprehensión, mientras insiste en calificar a San Luis Potosí como la tercera entidad más segura del país.Ante el desbordamiento de la violencia, el propio gobernador reconoció la necesidad de recurrir al apoyo federal con la llegada de más de 400 elementos para intentar blindar las zonas limítrofes con Guanajuato y Zacatecas. Sin embargo, diversos sectores han reprochado que la administración estatal recurra a discursos evasivos y cifras alegres para ocultar la cruda realidad de inseguridad que azota al territorio potosino, dejando en total vulnerabilidad a los cuerpos de seguridad y a las familias del estado.
