
Lejos de asumir su responsabilidad institucional ante los graves problemas urbanos que afectan a la ciudadanía, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona optó por hacerse el desentendido y negar categóricamente el colapso ocurrido en el desnivel Potosí, donde una tubería rota provocó un severo bache e inundación de aguas negras. A pesar de que circularon múltiples videos y evidencias visuales que documentan a detalle el desperfecto y el foco de infección generado en la zona, el mandatario estatal simplemente se limitó a desmentir los hechos con un rotundo “no”, en una postura que raya en la ocurrencia y la negativa sistemática frente a las fallas de su administración y que no vaya a salir con que esos videos e imágenes fueron hechos con inteligencia artificial.
