
La intolerancia del aparato estatal volvió a manifestarse este viernes en el exterior de la Arena Potosí, donde militantes del Partido del Trabajo (PT) que acudieron a las inmediaciones fueron agredidos y despojados con violencia de las banderas que portaban. De acuerdo con las denuncias de los propios afectados, operadores y supuestos elementos vinculados al gobierno del estado no conformes con censurar la libre expresión optaron por la intimidación directa, amenazándolos y obligándolos a replegarse bajo el argumento de no tolerar ninguna manifestación ajena a los intereses de la cúpula oficial.La gravedad de los hechos escaló cuando los inconformes documentaron la agresión con sus teléfonos celulares, momento en el cual los enviados del régimen procedieron a arrebatarles los equipos para borrar las evidencias y evitar que circularan los videos del abuso de autoridad. Este acto de censura directa y robo de dispositivos no solo exhibe la desesperación del gobierno estatal por mantener un control absoluto y artificial del escenario político, sino que confirma las prácticas autoritarias con las que se opera en San Luis Potosí, donde la consigna es silenciar por la fuerza cualquier voz o símbolo que se atreva a incomodar al poder en turno.
