
En una evidente muestra de cerrazón política, el diputado Héctor Serrano decidió ignorar y no responder a los cuestionamientos directos planteados por Natalia Castillo. Ante la presencia de la ciudadana que buscaba obtener respuestas claras sobre temas de interés público, el legislador optó por guardar silencio y continuar su camino, evadiendo por completo el intercambio y la posibilidad de ofrecer explicaciones a la sociedad.Esta actitud de desatención refleja la poca sensibilidad y el escaso compromiso de un representante popular que prefiere dar la espalda antes que enfrentar el escrutinio público. Los servidores públicos están obligados a mantener canales de diálogo abiertos y transparentes, por lo que este tipo de desplantes hacia quienes exigen respuestas solo evidencian la renuencia de la clase política a rendir cuentas con responsabilidad.
