
En un ejercicio evidente de desconexión con la realidad que padecen los ciudadanos, el diputado Héctor Serrano salió a aplaudir el supuesto rendimiento del gobernador Ricardo Gallardo Cardona, presumiendo que se mantiene entre los tres mejores mandatarios del país según “encuestas”. Sin embargo, este discurso triunfalista cae por completo en la opacidad al negarse a revelar los nombres de las casas encuestadoras y las metodologías o áreas evaluadas, prefiriendo la propaganda oficial a contrastarla con los datos duros de la calle. Mientras el legislador aplaude cifras alegres desde la comodidad de su curgul, el estado atraviesa una crisis de violencia inocultable que desmiente cualquier narrativa de éxito gubernamental.La simulación oficial choca brutalmente con el dolor de las familias potosinas y la escalada de homicidios y agresiones armadas registradas este año, casos indignantes como el del niño Zahid, los asesinatos del joven Salvita y el cobarde ataque perpetrado ayer, donde un hombre disparó directamente contra un adolescente de 17 años a bordo de su vehículo. Para colmo de la impunidad y la ineptitud institucional, la propia policía de Soledad intentó maquillar este último atentado criminal presentándolo cínicamente como un simple “accidente”, evidenciando que la estrategia de seguridad no solo ha fracasado en frenar la violencia, sino que opera bajo una lógica de encubrimiento y negligencia ante la vida de los jóvenes.
