
En medio de una evidente desesperación por evadir la rendición de cuentas, Ricardo Acosta protagonizó un momento de furia y huyó de la prensa al ser cuestionado sobre las graves denuncias penales interpuestas en su contra por su propio hermano y fundador de la emblemática agrupación «Los Acosta», Sergio Acosta, quien lo acusa formalmente —junto al gobernador Ricardo Gallardo— por delitos de fraude, falsificación de firmas, asociación delictuosa y amenazas. La airada reacción y el intento de la figura pública por eludir los cuestionamientos periodísticos desnudan la creciente tensión en torno a este escándalo judicial que salpica directamente a la cúpula del poder estatal, dejando al descubierto la opacidad y los conflictos familiares convertidos en presuntos actos de corrupción e intimidación.
