
Apenas unas semanas después de haber sido inaugurado con bombo y platillo por la administración estatal, el llamado Desnivel Potosí ya dio muestras claras de la pésima planeación y el deficiente trabajo con el que se ejecutan las obras públicas en el estado, pues tras la lluvia registrada la tarde de ayer, la vialidad presentó un mega bache acompañado de una tubería rota que comenzó a arrojar aguas negras. Este lamentable episodio desnuda la triste realidad de un gobierno estatal que prioriza la prisa y las inauguraciones apresuradas por encima de la calidad estructural, dejando a la ciudadanía a merced de obras improvisadas que colapsan al primer contratiempo climático y reflejan el desinterés oficial por garantizar infraestructura digna y duradera para los potosinos.
