
Durante una reciente entrevista, a la senadora Ruth González Silva se le cuestionó sobre su postulación y la existencia de un supuesto contrincante dentro de su mismo partido rumbo a la gubernatura, desatando una penosa exhibición de ocurrencias e incongruencias al no saber qué responder. En lugar de ofrecer claridad sobre los procesos internos de su instituto político, la legisladora dio largas y recurrió al desgastado discurso de presumir encuestas que su propio equipo elabora, evidenciando una total falta de transparencia y una profunda improvisación ante los cuestionamientos directos de la prensa.Lo más grave de esta pantomima es que, tras meses de supuesta competencia interna y promoción anticipada, el partido verde sigue sin revelar quién es el supuesto otro contendiente que competirá con ella en la precandidatura, demostrando que todo se trata de una farsa montada para simular un proceso democrático que en realidad está completamente centralizado y controlado. Esta opacidad no hace más que confirmar el nerviosismo y la simulación que impera en torno a sus aspiraciones, donde prefieren evadir la realidad con respuestas vacías antes de rendir cuentas claras a la ciudadanía sobre sus dedazos y enjuagues políticos.
