
Con una aplanadora de 24 votos a favor, cero abstenciones y dos rechazos, el diputado del Partido Verde Ecologista de México, Fernando Gámez Macías, fue colocado al frente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado para el siguiente periodo, flanqueado por Frinné Azuara Yarzábal en la primera vicepresidencia, Crisógono Pérez López como segundo vicepresidente, Emilio Rosas Montiel en la primera secretaría, Aranza Puente como segunda secretaria, Yaniria Santiago en la primera prosecretaría y Marcelino Rivera Hernández como primer prosecretario. Lejos de representar un ejercicio democrático genuino, esta repartición de cargos llega para coronar un periodo legislativo caracterizado por las negociaciones bajo la mesa y la simulación política.La llegada de esta nueva directiva no borra el historial de opacidad y autoritarismo que ha imperado en el recinto, donde los intereses de partido se anteponen sistemáticamente a las verdaderas demandas de la ciudadanía potosina. Conducir los trabajos parlamentarios exigirá mucho más que discursos protocolarios; requiere un cambio radical de actitud institucional que demuestre si esta presidencia será un contrapeso real o simplemente una oficialía de partes al servicio del poder en turno.
