
En una evidente muestra de cobardía política e incongruencia, la senadora Ruth González Silva optó por huir y negar descaradamente su papel como denunciante en los procesos penales contra comunicadores, a pesar de que su nombre figura claramente en las carpetas de investigación por las denuncias que desataron la persecución y encarcelamiento de periodistas. Mientras ante los micrófonos se llena la boca pregonando un falso respeto a la libre expresión, en los hechos utiliza su poder y marcos legales a modo para amedrentar, callar y llevar tras las rejas a quienes cuestionan al gobierno del estado.Resulta indignante que la legisladora intente lavar su imagen evadiendo los cuestionamientos de la prensa con una negativa tan burda como falsa, cuando los antecedentes documentados confirman que su ofensiva judicial busca censurar las voces críticas. Si tanto dice defender la libre expresión, lo congruente sería dar la cara y dejar de usar a las instituciones de procuración de justicia como un instrumento de revancha personal, demostrando que para esta clase de políticos el discurso de apertura democrática es solo una fachada para encubrir la represión y el autoritarismo.
