
La manifestación pacífica en defensa del sistema de salud público en la capital potosina sigue sumando el respaldo firme de la propia ciudadanía. Durante las jornadas de movilización, derechohabientes como la señora María Guadalupe Villa Cervantes se han presentado en los puntos de protesta para expresar su solidaridad con los médicos y enfermeros del IMSS e IMSS-Bienestar, destacando que el personal hospitalario entregó la vida en la primera línea durante la pandemia de COVID-19 y que hoy enfrenta un olvido institucional inaceptable. Los usuarios enfatizan que la exigencia de las batas blancas no es un capricho, sino un reclamo justo por salarios dignos, prestaciones de ley y el equipamiento indispensable para otorgar una atención médica de calidad.Este respaldo social deja al descubierto que la crisis por la falta de insumos básicos y el déficit de personal no solo impacta las condiciones laborales del gremio hospitalario, sino que vulnera de manera directa a las familias y sectores más vulnerables de la entidad. Para los ciudadanos que acuden a respaldar el movimiento, garantizar que los profesionales de la salud cuenten con los materiales y utensilios necesarios para trabajar es una deuda de justicia social y una exigencia urgente hacia las autoridades gubernamentales, quienes hasta el momento han respondido con oídos sordos e intentos de intimidación frente al clamor popular.
