
Una muestra de profunda indolencia institucional se vivió en las instalaciones de la Fiscalía General del Estado, donde una mujer sufrió un repentino ataque de epilepsia mientras realizaba trámites y esperanzadamente esperaba ser atendida, sin que ningún elemento de seguridad o personal administrativo del organismo procurador de justicia movilizara un protocolo de auxilio. Ante la nula respuesta y la total ausencia de servicios médicos o de emergencia dentro de las oficinas gubernamentales, fueron los propios ciudadanos que aguardaban en el lugar quienes intervinieron para resguardar a la afectada y brindarle contención, evidenciando el peligro latente en el que se encuentran los usuarios que acuden a diario a una dependencia que carece por completo de protocolos básicos de protección civil y asistencia humanitaria.
