16.6 C
San Luis Potosí
18 agosto, 2026
Dados y Barajas

HOSPITALES, RECONCILIACIONES Y PANTOMIMAS

Carlos Tebaida

Este viernes 22 de abril, el gobernador potosino Ricardo Gallardo ratificó su intención de incluir a todos los hospitales estatales, dentro del esquema de cobertura que contendrá el IMSS Bienestar que ha promovido la presidencia de la república. Su anuncio acarrea consigo dos problemas de fondo y forma: una reconciliación cabizbaja y una pantomima abusiva.


Hace poco menos de un mes, al cuestionar al gobernador sobre el desabasto de medicamentos, retraso en los pagos y problemas adicionales que ha tenido el Hospital Central “Ignacio Morones Prieto”, el jefe del ejecutivo, con un aire de valentía y osadía, afirmó que, si el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) no cumplía con las responsabilidades que tenía con ese hospital en dos meses, entonces el gobierno de San Luis Potosí se vería en la necesidad de atraer a dicho centro médico y hacer que el gobierno del estado absorbiera los gastos y operaciones con un sistema de atención similar al del INSABI.


Esto se traduce en un: “si ustedes no pueden, pues yo (aunque tampoco puedo) haré la luchita por hacer algo”. El ultimátum que fijó entonces Gallardo Cardona era, sí, una medida desesperada y probablemente una solución emergida de la premura que da estar bajo presión, pero lo impertinente no quita lo valiente y bien intencionado.
Menos de un mes después de esa declaración, el gobernador potosino se reunió con el Secretario de Gobernación, Adán Augusto López, y luego de esa reunión los ánimos envalentonados y las soluciones aventuradas habían desaparecidos. La orden era “cuadrarse”, y cuadrarse significó aceptar la orden girada… ¿o sugerida?, de convertir al IMSS Bienestar todos los hospitales estatales.


Hasta aquí lo que se veía era una reconciliación entre los modelos federales de salud y los hospitales potosinos que, al día de hoy, siguen con los problemas por los que se le preguntó al gobernador el mes pasado. ¿La reconciliación llegó con la amenaza de aquí o la de allá?, no se sabe, pero si usamos la imaginación, los de acá no salen muy bien parados.


Luego vino la pantomima. Desde que se anunció la intención del gobierno federal de absorber los hospitales estatales bajo el modelo de IMSS Bienestar, el artificio preferido del gobierno estatal ha sido tergiversar el discurso para presumir la suerte como un logro.


El gobierno potosino no ha parado de promover sus gestiones, trabajos y solicitudes, como los causantes de que ahora el IMSS Bienestar tenga presencia en tierras potosinas. Sin embargo, la promoción de este modelo entre los estados ha sido más un trabajo de la federación que de las mismas entidades. Basta con ver lo que pasó esta semana: antes de que Zoé Alejandro Robledo Aburto, director general del IMSS, se reuniera con Gallardo Cardona, el director del IMSS sostuvo una reunión general con los jefes de prestaciones médicas, jefes de servicios administrativos, coordinadores de abasto y equipamiento y jefes de suministros y control de abasto de las representaciones del IMSS en San Luis Potosí, Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila, Durango, Nuevo León y Tamaulipas.


Entonces queda claro que la visita del IMSS que recibió Gallardo no fue por su gran gestión, sino, en términos médicos, fue una revisión de rutina. La federación tiene un interés técnico y estratégico en poner sus servicios médicos a la orden del estado potosino y nuestro gobierno nos vende las visitas de funcionarios y firmas de convenios como la cura milagrosa traída por obra y gracia de la administración estatal.


Que el estado reciba este nuevo modelo federal de IMSS Bienestar, no es una solución surgida de nuestras autoridades locales, sino un rescate más o menos oportuno que han ofrecido desde las direcciones nacionales. Y todavía falta ver su eficacia, porque pese a que la propuesta y operación puedan ser distintas en nombre y protocolos, no hay que olvidar que ya tuvimos un modelo federal disfuncional en un hospital potosino, lo terrible sería aplicar otro igual de ineficaz y darnos cuenta tarde que perdimos capacidad de atención en más de cinco nosocomios.


Ante las pantomima y las reconciliaciones, no queda más que esperar con optimismo y ver con distancia, porque sin la distancia podríamos olvidar que este gobierno, en materia de salud, ha tenido más oportunidades que propuestas.

Artículos relacionados

ANTE LA INSEGURIDAD: TARDANZA E INDOLENCIA

Primera

SIEMBRA DESPIDOS Y COSECHARÁS HERENCIA MALDITA

Primera

LAS LEYES SE DEROGAN, LA MEMORIA NO.

Primera